Último comunicado del GADI Catalunya

Cesamos la intervención política y nos focalizamos en la formación,
la reflexión y la refundación durante un año.

Introducción

Desde el Grupo de Acción de Democracia Inclusiva (GADI) de Catalunya siempre hemos entendido la política como una dimensión fundamental de la existencia humana. Esta dimensión hace referencia a la actividad deliberativa y decisiva de la ciudadanía sobre los asuntos de la esfera pública. La política, así pues, es una cuestión que nos incumbe y afecta a todos y todas: la forma como nos organizamos y el rumbo que tomamos como sociedad. La actividad política del GADI Catalunya, en sus dos años y medio de existencia, ha consistido en la promoción del proyecto de la Democracia Inclusiva a través de la creación de procesos de reflexión, estudio, deliberación y debate. Nuestro objetivo último ha sido catalizar un movimiento emancipador de transición hacia una nueva sociedad basada en la democracia directa, la democracia económica, la democracia social y la democracia ecológica. Pensamos que es absolutamente necesario y deseable seguir desarrollando esta labor. No obstante, después de una serie de intercambios con la Red Internacional de Democracia Inclusiva y después de unos meses de reflexión y deliberación, encontramos conveniente cesar nuestra intervención política como grupo durante un cierto tiempo, dejando de promover la creación de un nuevo movimiento liberador en base al proyecto de la Democracia Inclusiva. En este comunicado explicamos los motivos que nos llevan a esta decisión, así como la forma que adoptará nuestra actividad durante el próximo año.

Dos concepciones incompatibles e inconciliables

La decisión que anunciamos a través de este comunicado se debe a que en los últimos meses nos hemos dado cuenta de que la concepción del proyecto de la Democracia Inclusiva en la que creemos, aquella que desde el GADI Catalunya siempre hemos sostenido y promovido, difiere substancialmente, por lo que respecta a algunas cuestiones fundamentales, de la concepción que preconiza la Red Internacional de Democracia Inclusiva[^1], hasta el punto que resultan concepciones incompatibles e inconciliables.

[^1]: El GADI Catalunya, los miembros del cual formaban una parte importante de la Red Internacional por la Democracia Inclusiva, anunció su salida de la misma en enero de 2012. De ahora en adelante, para referirnos a esta red utilizaremos la expresión “Red Internacional”.

Desde que nos constituimos como GADI Catalunya hemos entendido la Democracia Inclusiva como un proyecto político definido a través de unas directrices generales que marcan su carácter emancipador, transicional y antisistémico. Consideramos que estas directrices se encuentran expresadas en las diez tesis del documento “Nuestros Objetivos”[^2], las que consideramos que son los fundamentos que necesariamente todo grupo y activista de Democracia Inclusiva del mundo debería sostener, promover y aplicar. En otras palabras, para nosotros, este documento es el mínimo común denominador compartido per todo activista y grupo de Democracia Inclusiva, eso que define las bases del proyecto político y el movimiento emancipador que promovemos. Para nosotros, el hecho de que sean directrices generales no es obstáculo para que delimiten unas ideas fundamentales en base a las que crear un nuevo movimiento político claramente definido y completamente distinguido de otros planteamientos.

[^2]: Este documento se puede encontrar en catalán y castellano en el apartado “Proyecto” de la sección “Documentos” de la página http://www.democraciainclusiva.org.

Estas directrices generales se encuentran ampliadas y justificadas en el libro “Hacia una Democracia Inclusiva” (Takis Fotopoulos, 1997), así como en muchas otras publicaciones. Siempre hemos entendido que, si bien es de esperar que generalmente los grupos y activistas de Democracia Inclusiva tengan visiones idénticas o muy similares sobre distintas cuestiones específicas y que compartan muchos de los análisis expuestos en los artículos de Takis Fotopoulos y de otros compañeros/as, más allá de las directrices generales necesariamente compartidas, pueden aparecer diferencias analíticas, teóricas o estratégicas entre distintos Grupos o Organizaciones de Democracia Inclusiva del mundo o entre miembros de un mismo Grupo o Organización. Consideramos que estas posibles diferencias de opinión sobre asuntos concretos no suponen ningún problema. En pocas palabras, en nuestra concepción no es necesario que todos los grupos y activistas de Democracia Inclusiva promuevan exactamente la misma visión sobre cada asunto concreto.

En cambio, para los miembros de la actual Red Internacional, todo lo que se publica en la Revista Internacional de Democracia Inclusiva[^3] pasa a ser definitorio del proyecto de la Democracia Inclusiva y, por lo tanto, pasa a ser la interpretación o estrategia que todo activista de Democracia Inclusiva tiene que sostener. En sus propias palabras: “Cuando uno se adhiere a la Red Internacional, él/ella explícita o implícitamente está de acuerdo con el libro “Hacia una Democracia Inclusiva” y las subsiguientes publicaciones publicadas en la Revista Internacional por parte de los miembros del Comité Editorial y otros miembros de la Red Internacional, efectivamente expresan una versión autoritativa del proyecto de la Democracia Inclusiva, ya que la Revista Internacional es EL órgano teórico del proyecto de la Democracia Inclusiva”[^4]. Además, tal y como nos han hecho saber en varias ocasiones, según su concepción, si se da el caso que un grupo o activista de Democracia Inclusiva preconiza una visión alternativa o contraria a la publicada en la Revista Internacional sobre algún asunto concreto, este grupo o activista podría ser expulsado de la Red, ya que podría estar “desvirtuando” y “distorsionando” el proyecto de la Democracia Inclusiva.

[^3]: La International Journal of Inclusive Democracy se publica aproximadamente cada cuatro meses en forma digital a través de la web http://www.inclusivedemocracy.org/journal. De ahora en adelante, para referirnos a esta revista utilizaremos la expresión “Revista Internacional”.

[^4]: Fragmento extraído de su última misiva al GADI Catalunya, con fecha de 1 de agosto de 2012.

Desde el GADI Catalunya nos parece que la concepción que preconizan los distintos componentes de la Red Internacional es claramente antidemocrática y completamente inconveniente. En primer lugar, es antidemocrática porque conculca la libertad de expresión de los activistas del movimiento: una vez está establecida la visión “correcta” sobre un asunto, la Red Internacional no permite que un activista o grupo sostenga públicamente una visión contraria o alternativa. En segundo lugar, los contenidos que se publican en la Revista Internacional no son decididos democráticamente[^5] y, por lo tanto, la definición del proyecto que se produce por esta vía tampoco lo es. Los contenidos de la revista internacional son decididos exclusivamente por un comité editorial que no ha sido designado ni es supervisado por el conjunto de miembros de miembros de la Red Internacional. Aún así, aunque se estableciera un procedimiento y estructura democráticos para decidir los contenidos de la Revista Internacional, consideramos que la concepción mencionada continuaría siendo inconveniente porque obstaculiza seriamente y, muy probablemente, imposibilita completamente, la creación de un movimiento mundial masivo hacia una Democracia Inclusiva. La creación de un movimiento así sólo se puede llevar a cabo partiendo de unas bases fundamentales y directrices generales, entendiendo que todo eso que vaya más allá de éstas está siempre abierto a la deliberación y debate entre los activistas del movimiento y que se puede dar el caso en que varios grupos y activistas del movimiento sostengan opiniones distintas sobre cuestiones concretas, sin que esto suponga un problema para la unidad del movimiento. Pensamos que de este modo sí que podemos crear un movimiento realmente masivo, integrador, vivo y abierto. La concepción opuesta, la que sostienen los miembros de la Red Internacional, nos parece que resulta nocivamente restrictiva, indeseablemente excluyente y sumamente apaciguadora del pensamiento colectivo así como de la experimentación transformadora. Pretender establecer una única visión “correcta” sobre cada asunto específico y pretender que los activistas del movimiento no puedan cuestionarla públicamente ni promover una alternativa no sólo significa anular el derecho básico de libre expresión sino también cortar las alas al potencial surgimiento de un movimiento masivo de Democracia Inclusiva, relegando eternamente este proyecto político al ámbito meramente teórico.

[^5]: Los contenidos de la Revista Internacional son establecidos por un Comité Editorial que no ha sido designado ni es supervisado por el conjunto de miembros de la Red Internacional.

Para nosotros, la obra de Takis Fotopoulos, por un lado, y el movimiento de la Democracia Inclusiva, por el otro, deberían ser dos cosas estrechamente relacionadas pero claramente diferenciadas. Entendemos, entonces, que haría falta trazar una clara distinción entre el proyecto de la Democracia Inclusiva (como hemos dicho, definido en el documento “Nuestros Objetivos”) y las opiniones, propuestas y justificaciones relacionadas con este proyecto y movimiento político, sean expuestas por Takis Fotopoulos o por cualquier otra persona. En este sentido, pensamos que la Revista Internacional debería ser un órgano de difusión de ideas y opiniones de todo el mundo relacionadas con la Democracia Inclusiva, pero en ningún caso los artículos que se publican tendrían que revestir un carácter vinculante para los grupos de Democracia Inclusiva ni pasar a ser definitorios de este proyecto/movimiento.

En acorde a lo que hemos expresado, desde el GADI Catalunya pensamos que la función de la Red Internacional debería consistir en establecer formas de cooperación internacional para la promoción y difusión de la Democracia Inclusiva en el ámbito planetario, catalizando y facilitando la creación y coordinación del movimiento en todo el mundo. Como hemos dicho antes, no pensamos que la función de la Red Internacional sea decidir y/o controlar la estrategia y el discurso de los grupos y organizaciones de distintas regiones, tal y como pretenden los componentes de la Red Internacional. Naturalmente, si se encontrase conveniente, la Red Internacional podría emitir recomendaciones así como, si fuera necesario, denunciar y/o expulsar grupos que realmente contravinieran de forma flagrante las directrices generales definidas en el documento “Nuestros Objetivos”. Pero, según nuestra concepción, en ningún caso la Red Internacional debería emitir resoluciones obligatorias para los grupos sobre asuntos discursivos y estratégicos concretos.

Finalmente, no podemos dejar de mencionar que lamentablemente nos hemos econtrado con actitudes sumamente negativas y antidemocráticas en el seno de la Red Internacional. Consideramos que estas actitudes son antagónicas a los valores que promovemos.

En resumen, entre el GADI Catalunya y los miembros de la Red Internacional existen desacuerdos cruciales y fundamentales en la concepción del proyecto de la Democracia Inclusiva así como en la concepción del funcionamiento, funciones, actitudes y estructura que debería adoptar una Red Internacional de Democracia Inclusiva. Estos desacuerdos nos llevan a dejar de adherirnos al proyecto de la Democracia Inclusiva y parar temporalmente nuestra acción política, entrando en un período de reflexión y replanteamiento.

Dejamos de adherirnos a la Democracia Inclusiva

Ante la situación que hemos descrito en el apartado anterior, podríamos seguir promoviendo la Democracia Inclusiva según nuestra concepción, distinguiéndolos de la preconizada por la Red Internacional, aunque, al hacerlo, esta nos condenaría públicamente por “desvirtuar” y “distorsionar” el proyecto de la Democracia Inclusiva, como ya nos han anunciado sus miembros. Puesto que seguimos creyendo que las ideas fundamentales del proyecto de la Democracia Inclusiva -concebido del modo que hemos defendido en el apartado anterior- son extremadamente válidas y importantes para construir un nuevo movimiento liberador, esta sería una opción plausible. Aún así, ya que esta opción implicaría iniciar una disputa pública prolongada e irresoluble, pensamos que probablemente podemos encontrar una solución mejor. Una disputa así generaría confusión, perplejidad y desafección entre las personas interesadas en nuestros planteamientos y socavaría substancialmente nuestro potencial transformador. Arrastraríamos constantemente el lastre del conflicto y la división. Siempre tendríamos que explicar que la Red Internacional sostiene una concepción de la Democracia Inclusiva que nos parece equivocada, incoherente y contraproducente y que sus miembros tienen una actitud que encontramos muy negativa. En pocas palabras, seguir promoviendo nuestros planteamientos bajo el nombre de Democracia Inclusiva sería esforzarnos para crear un movimiento emancipador partiendo de las malas bases que suponen estos desacuerdos fundamentales con el fundador del proyecto y con los actuales miembros de la Red Internacional, con la consiguiente división en dos facciones enemistadas pero designadas por un mismo nombre. Por esto, encontramos preferible cesar temporalmente nuestra acción política y entrar en un período de reflexión, formación y replanteamiento del que, de bien seguro, obtendremos frutos muy positivos. En correspondencia con este cambio substancial en la idiosincrasia y la actividad de nuestro grupo, cambiamos también nuestro nombre, pasando a ser un Grupo de Reflexión para la Autonomía (GRA).

Un año para la reflexión, la formación y el replanteamiento

En estos tiempos de decadencia sistémica en que vivimos, a la vez que la credibilidad del viejo sistema de dominación cae en picado, cada vez más personas despertamos políticamente y empezamos a esbozar un nuevo edificio social realmente democrático y ecológico. En estos momentos, la acción política lúcida y decidida resulta crucial. Aún así, para llevar a cabo una acción política así, para acometer correctamente la difícil reconstrucción democrática de la sociedad, necesitamos urgentemente, antes que nada, afinar nuestras ideas, fortalecer nuestras capacidades, mejorar nuestra organización y desarrollar unas bases ideológicas y estratégicas realmente radicales, emancipadoras, aglutinadoras y multidimensionales. A todo esto nos dedicaremos en el Grupo de Reflexión para la Autonomía durante el próximo año. En otras palabras, nos tomamos una pausa en nuestra acción política no sólo por la necesidad de distinguirnos de la concepción de la Democracia Inclusiva que preconiza la Red Internacional, sino que aprovecharemos esta necesidad como una oportunidad para mejorarnos, consolidarnos, desarrollarnos y fortalecernos. En otoño de 2013 retomaremos la acción política, presumiblemente, con energías redobladas e ideas renovadas. Para estar informados al respecto podéis suscribiros a nuestro boletin.

GADI Catalunya / GRA
Noviembre de 2012

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